Desde que empezó la industrialización social y todas las ciudades experimentaron un gran crecimiento de habitantes, surgió la imperativa necesidad de las personas de desplazarde de un lugar a otro dentro de la ciudad y entre ciudades cercanas.
Inicialmente, esos medios de transporte eran utilizados por la clase social alta para sus desplazamientos de ocio por su alto poder adquisitivo, que miraban con aire de superioridad a los que iban en carro, en bicicleta o a pié.
Esos medios eran los habituales de la época, es decir, carros tirados por caballos o mulas, llamados Tartanas o Rippers con ruedas de radios de madera, cuyo agujero central de giro sobre su eje también de madera, tenía que ser engrasado manualmente con mucha frecuencia, y su perímetro exterior estaba abrazado muy fuertemente por una llanta metálica montada en caliente que al contraerse apretaba mucho a la rueda y le daba la consistencia necesaria para facilitar la rodadura con tanto peso.
Pero el uso continuado por calles de tierra, embarradas en cuanto llovía (además de las piedras y los baches), con carros que pesaban mucho en cuanto se llenaban de viajeros, se hizo necesario reducir el rozamiento extremo a que ese tipo de ruedas eran sometido, teniendo en cuenta que era arrastrado por animales de fuerza limitada. Se ideó el hacer rodar esas ruedas con llantas de hierro sobre unas guías o carriles metálicos (también de hierro) fijados en el suelo, de forma que al rodar sobre ellos se reducía drásticamente el rozamiento de rodadura y facilitaba el tiro de los animales que lo arrastraban.
Además proporcionaban un desplazamiento mucho más fino y suave en beneficio del confort de los viajeros, lo cual provocó no pocas envidias de las otras compañías con ruedas de madera, que veían a los nuevos competidores como un peligro para su trabajo, llegando a boicotear las vías con piedras para que descarrilaran.
Una vez empezaron a circular dicho tipo de vehículos, empezó a evolucionar su forma constructiva, se les cerró la parte central de viajeros pero se les dejó abierta la parte delantera para uso del conductor que controlaba a los animales, y trasera para la subida y bajada de los usuarios. En algunos modelos se reforzó el techo para dotarlos de altillo, para subir los viajeros encima de ellos y aumentar su capacidad, de esos tranvías se decía que llevaban imperial, que durante los primeros años de implantación eran descubiertos, hasta que con el tiempo se decidió cubrirlos.
Más adelante se adquirieron pequeñas máquinas de vapor que evidentemente tenían mucha más potencia de tiro, velocidad y autonomía que los animales, pudiendo arrastrar varios vagones al mismo tiempo, se emplearon preferentemente en líneas de largo recorrido hasta poblaciones cercanas distantes (por entonces), que en casi la totalidad de los casos se convirtieron con el tiempo en barrios integrados en la misma ciudad, (menos Sant Adrià de Besòs y Badalona, que en la actualidad siguen siendo ciudades independientes de Barcelona).
A finales del siglo XIX se les empezó a acoplar motores eléctricos de corriente contínua para la tracción (ver el primero del mundo) con menor potencia de arrastre que las de vapor pero con total autonomía en todo lo largo de su recorrido; eliminando definitivamente la tracción animal, que además de ser lenta, se había de cambiar varias veces al día los grupos de animales, para su alimentación y descanso, eliminando de paso el “reguero de abono” que iban dejando por el camino; así como también se eliminaron las máquinas de tracción a vapor, mucho más caras de mantenimiento y muy sucias por el hollín de su chimenea y los chorros de vapor, que además necesitaban repostar frecuentemente carbón y agua en ciertos puntos de su recorrido, lo cual también era un inconveniente.
Estos nuevos tipos de tranvía con tracción eléctrica utilizaban para su alimentación la corriente contínua procedente de los generadores eléctricos de la compañía, en principio acoplada a los raíles en el suelo; pero eso provocó más de un incidente con las herraduras de los caballos y con las personas que cruzaban las vías, por lo que fué necesario instalar un cable elevado a considerable altura y sujeto mediante cables tensores aislados a unos postes o a los mismos edificios, para deslizar una pértiga llamada trole, situado en la parte alta del techo del vehículo, que rozaba por su extremo superior con el cable mediante una rueda pequeña (posteriormernte un patín) para tomar la corriente para los motores, el retorno de corriente se efectuaba por los carriles metálicos, pudiendo dar energía a cualquier unidad que estuviera conectada en su recorrido.
Al principio (salvo algunas excepciones), casi todas las vías eran de ancho métrico (1000 m/m), pero aunque en muchas ciudades se ha mantenido dicho ancho de vía a pesar de las nuevas unidades modernas fabricadas, en otras se fueron cambiando paulativamente al ancho internacional (1435 m/m); en algunas iniciaron sus redes tranviarias ya con este ancho, dándose la circunstancia de que también en algunas conviven todavía los dos anchos, o lo han hecho durante muchos años.
Se construyeron unidades de cuatro ejes con cuatro motores en dos bogies en los extremos que giraban al coger las curvas; otro paso importante fué el dotarlos de puertas neumáticas, que impedían que se pudiera caer nadie ni viajar colgado en el exterior.
Aún así, pasaron muchos años en que las unidades en servicio eran insuficientes ni aún poniéndoles un remolque, dado que la gran cantidad de usuarios desbordó el número de tranvías en ciertas líneas y a ciertas horas, creándose aglomeraciones que ocasionaban grandes colas para acceder a su interior, que en ocasiones en los principios de línea era necesario actuar los agentes del orden para ordenar y pacificar esas grandes colas, además se encaramaban y colgaban por el exterior de las puertas o de donde fuera posible, con el consiguiente riesgo de accidente por caída, atropello o colisión; por lo que se decidió construir unas nuevas de más capacidad.
Con el tiempo, los tranvías fueron evolucionando en su construcción, haciéndose cerrados, más rápidos y con mayor capacidad de viajeros, llamados tipo PCC, adoptando nuevas tecnologías que han influído en su adaptación al tráfico y a las nuevas exigencias de este medio de transporte, creció el número de capitales que lo adoptaron, aumentando las líneas por las ciudades donde estaba implantado, y creció hasta hacerse imprescindible para la gran ciudad, ya que fué el medio de transporte más popular entre los ciudadanos.
Muchas ciudades adquirieron modelos más modernos que los suyos, comprándolos de segunda mano a otras ciudades cuando los renovaron o los eliminaron, no es de extrañar que unos determinados modelos de tranvías circularon a lo largo de su vida por diferentes ciudades.
Con la crecida del número de automóviles, el paso por las calles se hizo muy problemático debido al mayor tráfico, lo que ocasionó no pocos problemas de circulación y el creciente sentir ciudadano (quizás inducido interesadamente por alguna fuerza política, social o empresarial del sector) de que era un medio de transporte lento y obsoleto, que molestaba a los demás vehículos; en muchas ciudades fueron eliminados y así se dió paso al automóvil; siendo sustituídos por autobuses que además de consumir combustibles fósiles muy caros y contaminantes, tienen una vida útil de servicio menor; además que son lentos, ruidosos, incómodos e impuntuales debido al tráfico rodado que lo inmoviliza, en fin… todo lo contrario que un tranvía moderno.
No podemos olvidar las ciudades que mantienen tranvías históricos en funcionamiento, de forma turística o de forma habitual, o que hacen circular sus modelos antiguos con motivo de un aniversario del funcionamiento de los tranvías o de cualquier otro acontecimiento ciudadano o festividad importante, Local o Nacional; también las hay que hacen circular unidades antiguas junto a las modernas, ni tampoco podemos olvidar las ciudades que tienen museos dedicados a este medio de transporte.
Actualmente en el mundo hay una corriente de opinión ciudadana favorable hacia el tranvía, haciendo que ciudades que los eliminaron por molestar al tráfico rodado, los han vuelto a implantar por considerar que fué un error quitar un medio de transporte tan ecológico; hasta ciudades que no los habían tenido nunca los han adoptado como solucción integral de transporte de viajeros, siendo el complemento combinado con otras líneas de autobuses y metro, si se da el caso.
Los tranvías modernos mejoran el entorno urbano allí por donde pasan sus líneas, urbanizando, ajardinando y creando nuevos espacios verdes y con mobiliario urbano nuevo. Además de favorecer el desarrollo y el comercio local, revalorizan la plusvalía inmobiliaria. Son fáciles de acceder a su interior, agradables, cómodos, confortables, seguros, limpios, silenciosos, puntuales, unidades con larga vida útil de servicio, gran capacidad de viajeros, teniendo un mantenimiento bajo por su larga vida funcional; y sobretodo por consumir electricidad, energía mucho más barata y limpia en estos momentos, comparándola con los combustibles fósiles actuales.
La gran expansión que están teniendo los tranvías modernos en todas las capitales en donde han sido implantados es tal, que su futuro parece que será determinante para poder asegurar que con este medio de transporte ciudadano, se da solucción a la crisis del petróleo y a las medidas medio-ambientales por las cuales la sociedad quiere y necesita ser más limpia y ecológica que nunca, que necesita de iniciativas como ésta para conseguir un medio de transporte que se expanda por la mayor cantidad de ciudades del mundo.
TranviasdelMundo.org